Mi Primera Comunión: La Merendica.

Del álbum de fotos antiguas de Abla de internet
En un soplo muy suave, casi un suspiro, se columpian los cigarrones con sueño de verano. Las molinetas, mientras, se detienen cansadas para respirar y mirarte; y te ven tan bonita, que cuchichean en silencio; tú, sonrojada, avivas el paso y piensas que se susurran: ¡Qué mayor! Este Primer Lunes de Pentecostés hace su primera comunión ¡Y tendrá que confesar sus pecadillos!
Ahora, el viento, más que soplo, ha puesto en movimiento el despertar de la tarde y sus geranios. Y la flor del Saúco, alba, te suspira en su andar por entre tu fragancia, despertar de locura en horizontes inertes repletos de ansia.
Cuando el sueño es, vela...
En las semanas anteriores a mi Primera Comunión, las horas se hacían largas, largas. ¡Y qué decir de los días! De las noches, de las noches mejor ni hablar. Las noches se estiraban y estiraban como los barquillos que se cuelgan sin horizonte en el cielo del mar.
¡De las noches, de las noches mejor ni hablar!
En las noches, brisillas relampagueantes te llegaban y conforme te atrapaban, huían sin más , dejándote un vacío en la tristeza.
¡De las noches, de las noches mejor ni hablar!
Fue en aquellas noches cuando acaricié lo que nunca llegaría a tocar, acariciaba el fuego, acariciaba para todos el pan, acariciaba al ser bueno, y hasta acariciaba del Dios su bondad. Acariciaba cómo te siento, cómo te siento y sin poderte tentar.
Todo dispuesto…
En ese día de la Primera Comunión, la calle se adornaba de niños almirantillos y niñas princesillas, acompañados por sus padres, como dos palotes de miel, vestidos de domingo; pero mi madre, fuera de lo común, había decido para mí un “vestidico azulatao”, de sultana nazarí, con sus encajillos morunos y puntillillas blancas.
Ella, tarde tras tarde, durante muchas tardes, a soñar mi sueño: Bolillos, alfileres, hilos… y un cielo límpido serpenteando los ribetes de las tardes soleadas de invierno.
Mientras Yo, santica, me preparaba para el día con la beata Oración y con la asistencia por las tardes a la Doctrina, enseñanza impartida por las “aliadas”, mocicas que ayudaban al señor cura en las tareas de Iglesia.
Y del catecismo, del catecismo sin faltar ni una coma, pues hay que poner palabras, aunque por el ser ni se sientan, ni se asoman.
La tarde anterior al acontecimiento, La Confesión. La iglesia, como hormiguero en día de tormenta, hervía revuelta. En la espera, todos los niños nos mirábamos de reojo con pudor y acaloraos, y, como nuestro cielo en el crepúsculo, arrebolaos, agachábamos la cabeza. Cuando ya veíamos próximo el momento de la Confesión, en los bancos, arrodillados, escudriñábamos por otra vez más nuestra conciencia...
... Pero los niños mas juguetones en el altar, al Jesusito Bendito, como buen niño, travieso, lo atiborraban de pan de aceite, de bizcocho, de carne membrillo, y ¡cómo no! de uvas pasas y queso.

Foto publicada en el álbum de
fotos antiguas de Abla de internet
A la merendica...
Al despuntar la tarde, en oleadas, con las cestas bien repletas de conejo frito metido en cartuchos de estraza para despringarlos, de jamón de paletilla recién empezada, de dulces del horno recién hechos, nos dirigíamos por la carretera a “La Merendica” lugar donde nos esturreábamos en paratillas de hierba fresca con su olivillo y su fronda, donde beber en cimbra limpia y donde las niñas mozas, en ramillas de celindas, adornarse con aretes de cerezas rojas.
Mientras esto me contaba mi abuela, sus labios, aún tersos y coloraos, temblequeaban como rocío en la flor del olivo... y proseguía: “¿ Pero tú crees, Sole, que yo puedo olvidar ese paseo lleno de olores de mi vega? ¿ Tú crees que en el recuerdo una dirige por dónde navega? En el recuerdo, Sole, - suspiraba mi abuela, ahora sí, sin apenas aliento, como relente a molineta -, en el recuerdo, Sole, una pasea sin retorno:
Por la Pileta, no. por la pileta, La Merendica, rubor que se me sale, me picotea y me pica. Mejor navegamos hacia Vistalegre, trocillo de azulón, gotica, donde se cuelguen cachos de noches con estrellicas.”
Sole Venegas.
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Autor: Paco
Si miras a Sierra Nevada desde tu ventana, puedes verlo.
Paco :-)
Fecha: 10/05/2008 08:42.
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Autor: Tusti
Un abrazo
Fecha: 10/05/2008 11:27.
Autor: SoleVenegas
me he asomado a mi ventana y he podido ver por nuestras sierras ese arcoiris límpio brochazo a brochazo pintado por todos.
Fecha: 11/05/2008 19:58.
