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Los Manolos 'los barberos' de Abla

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¿?Años  60 "El fajes" portero de fútbol de  Abla.

No es  seguro que este personaje del relato esté en la foto.

Del archivo de totos antiguas  http://www.flickr.com/photos/ablaeninternet

Retazos de recuerdo:

Los manolos, los barberos, nubes del norte, en caoba, nos los parieron…

En los sesenta, tal vez peor que los cincuenta, nuestras calles se llenaron de huida en busca de pan.

La uva, la uva o quien se la llevara, despojó a un pueblo noble de nobles reses bravas…

En “Pateras y cayucos” me decía mi abuela, haber visto desde la terrera, sangrar al río por entre sus desérticas atochas y secas sementeras. Me decía, que era desde allí, desde Abla su copa, desde donde se veía diariamente la fuga de nuestra juventud achicharrada con sus maletas muy llenas de esperanza.

Los manolos, los barberos, en zinc y tierra envueltos, nos los envolvieron…Y en donde nuestra sierra sueña flores, allí, desde lo alto nos los tiraron... Y en la loma calva del llanto, creyéndolos esparto, nos los clavaron.

Fueron días espantosos, días donde el sentir que si pesaba, se masticaba por nuestras calles; y todos, todos, hundidos, mirábamos arriba para poder seguir creyendo.

...“El fajes” el barbero, sueño alemán…, y por febrero.

Pelao en Abla

Barbería de Abla

¿Por qué?

Era la pregunta que a todos nos mordisqueaba dentro y que, para no morir todos a la vez con ellos, buscábamos la respuesta, la única respuesta. Nuestras creencias empezaban a no soportar más la duda…, pero la nieve blanca se hacía altura, y la altura, con una ligera brumilla, Fe… Pero los “pinaculillos vetustos” cercanos se nos abrazaban apenados y nos acompañaban en el sollozo y en la tiniebla que empañaba al alma.¿Por qué? La pregunta durante mucho tiempo se fue agarrando al ser que amargamente desesperaba; pero todo, absolutamente todo, repleto de dolor y resignación se fue sometiendo a un cielo impasible e inmutable, a un cielo indecentemente transparente y radiante.

Los manolos, los barberos, nubes del norte, en caoba, nos los parieron.

Los manolos, los barberos, en zinc y tierra envueltos, nos los envolvieron.

Los manolos, los barberos, sueño alemán…, y por febrero.

Amigos, desde cualquier mundo en que nos hallemos y con vosotros como quilla, nos iremos arrimando lentamente, muy lentamente, a la sien de nuestra rambla, al sin fin de nuestra orilla.

Me decía mi abuela, que muchas veces el recuerdo se esconde del propio recuerdo. Pero que este retazo  trágico de recuerdo, sólo desea ser el sueño de una noche de invierno. Una de esas noche de febrero en la que los olivos, tercos, sólo quieren sentir el vareo, tañer de cáñamo teñido, fuego, deseo; chirriar de riscos en llanto: carrichete, calle real, paseo.

Sole Venegas.

 

 

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13/02/2008 15:45 Autor: solevenegas. Enlace permanente. Tema: Abulenses Hay 2 comentarios.

Desde el recuerdo: 'La Enriqueta' de Abla

Texto: Sole Venegas

 01/XII/2007

Detrás de un buen hombre, no dudes, una gran mujer.

 

Este nuestro pueblo, dice mi abuela, ha estado plagado de pequeñas mujeres. Mujeres que prendieron de fuego calles, plazuelas y callejones. Mujeres que se hicieron pueblo....

… La Chachica” , “La Pipitilla” “La Remija” “ La Parrancana” “La Rola” “ La Respeta” "La Chacha juana" "La perdía"....

 

Es mi pueblo, me mira nostálgica mi abuela , pequeñico, repleto de diminutos personajes que lo han hecho más pequeño aún, si cabe.

 

Es mi pueblo, como debe ser un pueblo…. Dejemos lo grande para los grandes...

 

Hoy, desearía que mi recuerdo, en pequeñico, me llevase a esa gran amiga mía  de juventud, si es que entonces teníamos juventud, “La Enriqueta”; cuántas alpargatas habrá rompío, y cuántos surcos de callejones el tiempo aún no habrá tapado.

 

¡ Qué fuerza! ¡ Qué bravura! ¡ Qué mujer! ¡ Qué ternura!

 

No dudo, amiga mía, que, seguro, las calles de nuestro pueblo reconocerán tu voz, tu voz, por tu sudor y tu sielencio.

 

Os figuráis, abulenses, me sonríe mi abuela , el día que las calles y los callejones lleven el nombre de los que dejaron impregnada su huella…. Pero huella, huella. Esa huella que el tiempo de la historia no recuerda y sí lo recuerda la cal de un viejo repello. Esa huella que ha tiznado a la gentecilla menuda, al vecino y la vecina, al amigo y al enemigo…Huella que hasta podría recordarla ese beso furtivo junto la pared caliente de alguna de nuestras ermitas viejas...ermitas cristianas, moras, judías ¡ que más da! un beso.

 

¡ qué por un beso! ¡ qué por un beso de aceite que nos pringaba en la oscuridad! ¿ recuerdas?

 

¿Recuerdas? tú, de tu Manolo, y yo, de mi juan.. Besos que Nos sabían a queso, a flores, a retama, a retama...a retama.

 

....Y tampoco pasaría nada, vuelve a sonreír mi abuela, porque cada día, al amanecer, nuestras calles eligiesen su nombre, ese nombre que las hacen calle...

Enriqueta, amiga, tú, madre padre hombre mujer, te mereces que yo te dedique en nuestro pueblo una plazoletica….

 

Plazoletica “ La Enriqueta” Y será allí a donde, desde ahora, te mandaré mis cartas…

 

 

 

¿ qué es de ti, amiga?

 

 Texto: Sole Venegas

 

Abla Enriqueta
Enriqueta, junto a senderistas del Club ’Los Puntones’

 

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13/02/2008 15:21 Autor: solevenegas. Enlace permanente. Tema: Abulenses No hay comentarios. Comentar.


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