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Personaje imaginario:SoleVenegas

Nos hicieron crecer

Seguidilla de mis fuentes

Seguidilla  de  mis  fuentes

      Irrepetible soplo.

 

     Cuando esta mañana, en la misa de las once, te sientes junto a tus padres en la iglesia de nuestro pueblo recientemente restaurada, durante un ratito, mientras sale el señor cura con sus monaguillos para iniciar la celebración de Tu Primera Comunión, cierra los ojos y vuela. Entonces, ¡maravilla! de capillas, de arcadas, de sacristía, rezumando de las paredes, brotaran motetes, trinos, gorjeos, que te han estado esperado dormidos durante siglos para despertarse hoy e impregnarse de ti en tu gran día.

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Bocacimbra de "Fuente Merendica"

Cimbrilla, ortigal de recuerdo, mi promesa

     …casi rozando el Alba, me acercaré a ti para beberte con la oscuridad tranparente de la luna, fría, mansa.  

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....Sole Venegas

 SoleVenegas.

 

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Trilogía de otoño “...y nos hicieron crecer” (III)

Trilogía de otoño “...y nos hicieron crecer” (III)

             Retrato del álbum:fotos antiguas de Abla en internet.  

A los maestros de Abla, doña Teresa y don José. 

Y es por Navidad, cuando más escuece el recuerdo. Y en el recuerdo, se pregunta mi abuela:

- ¿pero nuestro pueblo es río o es rambla?

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Tiene Abla un río. Y el río, su rambla.

La rambla tiene su callejón.

Y el callejón,

el callejón, sin escuelas, nada.

 

 

 Doña Teresa, don José, maestros todos, gracias.

Sole Venegas

 

 

Trilogía”...y nos hicieron crecer”(II)

Trilogía”...y nos hicieron crecer”(II)
De Abla a Escullar: Maestro de sueños.
Decirte...

Decirte que te vi por entre la flor de “papa”, sé que es usar muchos colores. Pero, si te dijera que te sigo viendo cogido al zumbido de nuestras culebrinas negras que nos desesperan, entonces, sí me darías el beso deseado de la oscuridad que aún se cuelga en higueras por entre retorcidas revueltas.
Amigo, desde siglos, nos vamos viviendo sorbo a sorbo, para sentir aún más la sed.

...ya por Ofatabla,

cuando vas de Abla a Escullar, has de tener cuidado con el suspiro: bajas, río y vega; curveas y subes, inmensidad que se impregna de altura. Pero, cuando en Los Llano, aplastado, te desvías, tiembla; pues se te clavan sures retorcidos...,

y ramblillas...,

y retamas;

barranquillos y tomillos;

volateos de perdiz picoteando sombra en ramas;

vía y tren que te estrangulan...;

y niños, que esperan, de tu fuego, llamas.  

Pero cuando pasas por Las Adelfas...


 

¡Silencio! negras lascas; libretillas de palotes; pizarrines “pa” pizarras; libros, palabrotes, y a soñar que es mañana.


“Muy temprano, casi sin esclarecer, mi madre - me contaba mi abuela-, me subía a una lomilla que había junto al olivar que teníamos en las Adelfas desde donde se divisa la retorcida carreterilla de Escullar; allí, todo silencio, a esperar muy jutitas las dos, casi una, el bullir de pajarillos saltones en el remover del runruneo de la moto del maestro que, pegado a la mañana y mis primeros fríos, prendía de vida su paso”.  

¡Lambreta, ruge; estalla luceros, ojales de puente por donde abrir senderos! 

 .


SoleVenegas.
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Trilogía de otoño”...y nos hicieron crecer” (I)

Trilogía de otoño”...y nos  hicieron crecer” (I)

Fotografía de Teleprensa de Almería. 

  

     Hoy, en el recuerdo, un maestro de Abla que hizo posible que todos los rincones de Almería durante  unos  días se empapasen  de algo más que un símbolo.

 

       El quiché abulense: Juanico, el de Luisa.

 

                   Verdad es que no me apasiona lo grande, ni lo épico;ni tan siquiera me mueven los rezos y eslóganes,en su mayoría, mentideros de engaño. Sin embargo, sí he podido sentir, cómo un clavillo anestesiado de mar se ha diluido por entre nosotros y nuestras acequias como si “ná”.

     Algo, cuajado en siglos, en mordisco de Tajamullo ha galopado por nuestros cerrillos a lomo de mula lenta, y nosotros, indiferentes, ni  hemos notado cuando se ha hecho  lecho en la corteza de nuestra encina vieja.

 

Rigoberta Menchú en nuestro mar.

     Tendríamos que remontarnos  a los inicios  de los años  setenta (1970), para comprender cómo se pudo hacer realidad lo que  Almería vivió en los  primeros  días  de octubre de  2008. 

     Que Rigoberta, Premio Nóbel de la Paz, visitase Almería,... 

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SoleVenegas 

 

Trilogía de otoño”...y nos hicieron crecer”

Abla escuela

Preámbulo. 

 

                                                 A  las maestras y los maestros, 

doña Pepita, doña Juanita, don José Castillo, doña Teresa, don Julio, don José Pérez, doña Dorita, don Antonio, don Jesús, don Adolfo el hijo de Piedad, don Manuel el hijo del  boticario.

Paco, y Juan, el lerenes. Juan francisco, el de Vicente manecicas. Don Juan, el de los Anteros y sus  sobrinas del Puente  las Juntas. Paqui, la de Juan fdez. Paco, el morrao. Melchor, el de Fernando el herrador. Piedad, la del cananeo. Antonio, el de minero. Antonio, el de Narcisa. Paco, el faldones. Paquita, la de Presenta. Santi, el fragüero. Juan, el de Luisa. José María, su hermana  Encarni  y su prima Piedad, la parrancana. Paco, el cojo. Los hermanos Padilla ( David, Marina...). Antonio, el ñoño. Casilda. MariCarmen Ocaña. José Manuel, el de la posá. Juan, el de escullar. Antonio Ángel, el de Joaquín el tres libras… 

Sin orden, sin tiempo, incompleta, pero que aspira a servir de homenaje a todo un pueblo que ha sabido empapar a su gente de ese saber milenario.

…y por  noviembre,

no sé porqué, impreciso y muy difuminado en mi recuerdo aparece el día del maestro.

Y se me asoma en forma de puertecilla pequeñilla, muda, intangible, quieta, en uno de los  callejones de la calle Real, callejón de los maestros, doña Teresa y don José.

Y me brota del ser con la misma ceguera de transparencia con la que  el  rayo, culebrina blancaynegra, en nuestras sierras se encenaga de tormenta.

Pero en el  recuerdo, como brillito de estrella, dulce, con sonrisa  serena, mi madre me llega nítida llamando en la puertecilla con voz bajita: - ¡Adela! ¡ Adela!

 

Y es entonces, cuando esa puertecilla se me abre dando  a luz un patio sombrío, y  en él,  como una estampa pegada  a la pared, Adela, criada de los maestros, que seca, pero amable, nos pregunta: - ¿qué queréis?

  Mi madre, después de  preguntarle por doña Teresa, le muestra una cestilla  de caña  que  destapa un poco: - queremos regalar por el día de los maestros estos  huevos.

 Adela,  sin despegarse de la pared y con mirada atravesá, los toma uno a uno  con cuidado y los va poniendo  en  otra  cesta  de mimbre   más grande, donde hay muchos más.

En mi recuerdo, Adela,  imprecisa, se desvanece y  emerge de la misma pared, doña Teresa que,   ya con  dimensión, se  nos  aproxima  con lentitud  y  muy amable, esbozando  una  sonrisa, me  dice: - ¡Gracias, nena!

Es un recuerdo que por estos días, año tras año, cuando el membrillo sueña su otoño,me llega.

 

La Escuela Abulense.

Montessori, Paolo Freire, Magdalena Fuentes, Concepción Arenal, Claparede, María Carbonell, Luis Vives..., es  la historia de la Educación. A partir de  ahora, es mi deseo que se incluyan nombres cercanos  a nosotros, que  aporten los  rasgos de identidad de  nuestra escuela milenaria . Pero en  esta trilogía, mi intención es  sólo recordar a tres pedagogos de generaciones diferentes, que nos han hecho crecer a lo largo de  siglos. Han sido y son maestros que se hicieron pequeños para sentir lo insignificante: educar.

Dejo a otros el reto de profundizar en las aportaciones  pedagógicas que  la Escuela  Abulense  ha hecho  y va haciendo  en el campo de la Educación.

 

Sole Venegas.

 

 

 

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