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Personaje imaginario:SoleVenegas

Trilogía de abril : Epílogo

Trilogía de abril : Epílogo

       Foto del blog abla: blogia.com

 

     Por San Marcos: Juan “El Gitano” y su mula “roja”.

 

 

     En mi pueblo hay mucho por ver, pero más por sentir. En mi pueblo por abril se sienten injertos crecer; se siente la nieve salir; se siente el amanecer; se siente vivir.

...

...

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     Por abril    Por la tarde, para terminar la fiesta, en el Paseo de San Segundo, “la carrera de cintas”.

 

Juan, el de la ancha  sonrisa, y su mula ”roja”

 

 

     Son recuerdos deshilachados, dice mi abuela, que se le cuelgan como si no fuesen realidad, como si nunca hubiesen existido. Pero sabe que  tú, amigo, enganchado a tu ancha  sonrisa, nos  esperarás con tu mula “roja” para cabalgar  juntos en este recuerdo intangible de abril.

 

     Y de tu calle, Marcos,

de tu calle, Marcos, se me ha olvidado la cara, se la llevaron los emigrantes y ahora, en el recuerdo, sangra.

SoleVenegas

 

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Trilogía de Abril(III): Fiesta de Abril´09

Trilogía de Abril(III):  Fiesta de Abril´09

 

Del álbum de fotos antiguas de Abla en Internet

 

Cuando te tiente.

 

Y por la luna tardía de abril, nos atraparán las flores rojas de primavera, qu

...

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Pero... ¡Cuidado, olvido!

...Pero, cuando en esta noche de abril diecinueve, a nuestros Mártires Santos, de nuestras sierras, se le prendan hielos, iza, pueblo, tu mirada y verás los brillitos trémolos de los abulenses en luceros nuevos, de enriquetas arrevolás, tostaas al sol y de nuestro último sastre, zurciendo cielos.

SoleVenegas.

 

Trilogía de abril (II)

Trilogía  de abril (II)

 

Del archivo de Fotos antiguas  de Abla  en Internet.

 ...Y por Viernes Santo, yo sólo fui por allí para mirar…

 

…,pero mi plaza, lentamente, se fue encendiendo para morderme, más lentamente aún, bajo el rubor del mediodía.

Fue entonces, cuando...

...

...

SoleVenegas yo,

Trilogía de Abril (I)

Trilogía  de Abril (I)

Sólo he viajado a ti para seguir el sueño.

S. Santa ´09: Domingo de Ramos en Abla.

  

 

....y entre revueltas muy quietas, tú, Abla, más quieta aún, te me has aparecido majestuosa en un rayo de sol trasparente y asida a nubes rosas que cabalgan colgadas a una sierra alta.

Pero abajo, en mi acá, y no he querido mirar, he visto tentáculos de miseria que sangran al paisaje.  

Poco después,  

...

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                                                                                  SoleVenegas.

 

Trilogía de otoño “...y nos hicieron crecer” (III)

Trilogía de otoño “...y nos hicieron crecer” (III)

             Retrato del álbum:fotos antiguas de Abla en internet.  

A los maestros de Abla, doña Teresa y don José. 

Y es por Navidad, cuando más escuece el recuerdo. Y en el recuerdo, se pregunta mi abuela:

- ¿pero nuestro pueblo es río o es rambla?

....

...

Tiene Abla un río. Y el río, su rambla.

La rambla tiene su callejón.

Y el callejón,

el callejón, sin escuelas, nada.

 

 

 Doña Teresa, don José, maestros todos, gracias.

Sole Venegas

 

 

Trilogía”...y nos hicieron crecer”(II)

Trilogía”...y nos hicieron crecer”(II)

De Abla a Escullar: Maestro de sueños.
Decirte...

Decirte que te vi por entre la flor de “papa”, sé que es usar muchos colores. Pero, si te dijera que te sigo viendo cogido al zumbido de nuestras culebrinas negras que nos desesperan, entonces, sí me darías el beso deseado de la oscuridad que aún se cuelga en higueras por entre retorcidas revueltas.
Amigo, desde siglos, nos vamos viviendo sorbo a sorbo, para sentir aún más la sed.

...ya por Ofatabla,

cuando vas de Abla a Escullar, has de tener cuidado con el suspiro: bajas, río y vega; curveas y subes, inmensidad que se impregna de altura. Pero, cuando en Los Llano, aplastado, te desvías, tiembla; pues se te clavan sures retorcidos...,

y ramblillas...,

y retamas;

barranquillos y tomillos;

volateos de perdiz picoteando sombra en ramas;

vía y tren que te estrangulan...;

y niños, que esperan, de tu fuego, llamas.  

Pero cuando pasas por Las Adelfas...


 

¡Silencio! negras lascas; libretillas de palotes; pizarrines “pa” pizarras; libros, palabrotes, y a soñar que es mañana.


“Muy temprano, casi sin esclarecer, mi madre - me contaba mi abuela-, me subía a una lomilla que había junto al olivar que teníamos en las Adelfas desde donde se divisa la retorcida carreterilla de Escullar; allí, todo silencio, a esperar muy jutitas las dos, casi una, el bullir de pajarillos saltones en el remover del runruneo de la moto del maestro que, pegado a la mañana y mis primeros fríos, prendía de vida su paso”.  

¡Lambreta, ruge; estalla luceros, ojales de puente por donde abrir senderos! 

 .


SoleVenegas.

Trilogía de otoño”...y nos hicieron crecer” (I)

Trilogía de otoño”...y nos  hicieron crecer” (I)

Fotografía de Teleprensa de Almería. 

  

     Hoy, en el recuerdo, un maestro de Abla que hizo posible que todos los rincones de Almería durante  unos  días se empapasen  de algo más que un símbolo.

 

       El quiché abulense: Juanico, el de Luisa.

 

                   Verdad es que no me apasiona lo grande, ni lo épico;ni tan siquiera me mueven los rezos y eslóganes,en su mayoría, mentideros de engaño. Sin embargo, sí he podido sentir, cómo un clavillo anestesiado de mar se ha diluido por entre nosotros y nuestras acequias como si “ná”.

     Algo, cuajado en siglos, en mordisco de Tajamullo ha galopado por nuestros cerrillos a lomo de mula lenta, y nosotros, indiferentes, ni  hemos notado cuando se ha hecho  lecho en la corteza de nuestra encina vieja.

 

Rigoberta Menchú en nuestro mar.

     Tendríamos que remontarnos  a los inicios  de los años  setenta (1970), para comprender cómo se pudo hacer realidad lo que  Almería vivió en los  primeros  días  de octubre de  2008. 

     Que Rigoberta, Premio Nóbel de la Paz, visitase Almería,... 

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SoleVenegas 

 

Trilogía de otoño”...y nos hicieron crecer”

Abla escuela

Preámbulo. 

 

                                                 A  las maestras y los maestros, 

doña Pepita, doña Juanita, don José Castillo, doña Teresa, don Julio, don José Pérez, doña Dorita, don Antonio, don Jesús, don Adolfo el hijo de Piedad, don Manuel el hijo del  boticario.

Paco, y Juan, el lerenes. Juan francisco, el de Vicente manecicas. Don Juan, el de los Anteros y sus  sobrinas del Puente  las Juntas. Paqui, la de Juan fdez. Paco, el morrao. Melchor, el de Fernando el herrador. Piedad, la del cananeo. Antonio, el de minero. Antonio, el de Narcisa. Paco, el faldones. Paquita, la de Presenta. Santi, el fragüero. Juan, el de Luisa. José María, su hermana  Encarni  y su prima Piedad, la parrancana. Paco, el cojo. Los hermanos Padilla ( David, Marina...). Antonio, el ñoño. Casilda. MariCarmen Ocaña. José Manuel, el de la posá. Juan, el de escullar. Antonio Ángel, el de Joaquín el tres libras… 

Sin orden, sin tiempo, incompleta, pero que aspira a servir de homenaje a todo un pueblo que ha sabido empapar a su gente de ese saber milenario.

…y por  noviembre,

no sé porqué, impreciso y muy difuminado en mi recuerdo aparece el día del maestro.

Y se me asoma en forma de puertecilla pequeñilla, muda, intangible, quieta, en uno de los  callejones de la calle Real, callejón de los maestros, doña Teresa y don José.

Y me brota del ser con la misma ceguera de transparencia con la que  el  rayo, culebrina blancaynegra, en nuestras sierras se encenaga de tormenta.

Pero en el  recuerdo, como brillito de estrella, dulce, con sonrisa  serena, mi madre me llega nítida llamando en la puertecilla con voz bajita: - ¡Adela! ¡ Adela!

 

Y es entonces, cuando esa puertecilla se me abre dando  a luz un patio sombrío, y  en él,  como una estampa pegada  a la pared, Adela, criada de los maestros, que seca, pero amable, nos pregunta: - ¿qué queréis?

  Mi madre, después de  preguntarle por doña Teresa, le muestra una cestilla  de caña  que  destapa un poco: - queremos regalar por el día de los maestros estos  huevos.

 Adela,  sin despegarse de la pared y con mirada atravesá, los toma uno a uno  con cuidado y los va poniendo  en  otra  cesta  de mimbre   más grande, donde hay muchos más.

En mi recuerdo, Adela,  imprecisa, se desvanece y  emerge de la misma pared, doña Teresa que,   ya con  dimensión, se  nos  aproxima  con lentitud  y  muy amable, esbozando  una  sonrisa, me  dice: - ¡Gracias, nena!

Es un recuerdo que por estos días, año tras año, cuando el membrillo sueña su otoño,me llega.

 

La Escuela Abulense.

Montessori, Paolo Freire, Magdalena Fuentes, Concepción Arenal, Claparede, María Carbonell, Luis Vives..., es  la historia de la Educación. A partir de  ahora, es mi deseo que se incluyan nombres cercanos  a nosotros, que  aporten los  rasgos de identidad de  nuestra escuela milenaria . Pero en  esta trilogía, mi intención es  sólo recordar a tres pedagogos de generaciones diferentes, que nos han hecho crecer a lo largo de  siglos. Han sido y son maestros que se hicieron pequeños para sentir lo insignificante: educar.

Dejo a otros el reto de profundizar en las aportaciones  pedagógicas que  la Escuela  Abulense  ha hecho  y va haciendo  en el campo de la Educación.

 

Sole Venegas.

 

 

 

In Memóriam ( I )

In Memóriam ( I )

Del álbum de fotos antiguas en internet de Abla.

 

 A mi comadre Isabel y su hijo Paquito ( I ).

 

Era Juan Ortiz, me decía mi abuela, tal vez, nuestro primer senderista puntonero. Abrucena era para él, sin duda, su segunda casa. Juan Ortiz, allá por los cincuenta, se dedicaba a comerciar con el vino al por mayor y abastecía a las tabernas de los alrededores de Abla. Pero

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 ...hay días, me decía mi abuela, en los que el recuerdo se posa en el recuerdo sin apenas aleteo y sin degradarse ni una pizquilla te hacen sentir con igual dimensión.

 

...Y en sudario de lino, el “granao” del huerto.

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 SoleVenegas.

20/04/08

 

 

In Memóriam ( II )

In Memóriam ( II )

"El Paquito" Del álbum de fotos antiguas de Abla en Internet

 

 A mi comadre Isabel y su hijo Paquito (II).

   

 ...Y en sudario de lino, el “granao” del huerto.   

 Hay días en los que la lluvia cae para mojar y despreocupada va manchando las blancas paredes de las casas, que son blancas. Pero aquel día, nena; aquel día, nena, más infiel que nunca, el viento, ventolera, nada movía.

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 Y es hoy, veintinueve, por cuando abril siente que muere,

 que, sentada y callada, tragando recuerdos, él, mi corazón, sin queja, ha estallado y huido  en el viento del sur repleto de fragancias de secano, para galopar con la tarde por su carreterilla ciega, por donde se me recorra el ser en su recuerdo de primavera.

 

Sole Venegas.  

 

 

 

 

 

 

Desde el recuerdo: Daniel, el enterraor y su mujer, la santera.

Desde  el recuerdo: Daniel, el enterraor y su mujer, la santera.

 

Ermita de Los Santos ( Abla).

 Foto del libro Raíces Populares de Abla (Antonio José Ortiz Ocaña).

Tal vez fuese en los inicios de los años setenta, cuando las deprimentes y esperpénticas escenas gorkianas de los Vagabundos estallaban en mi cabeza como las nubes que, sin tiempo de parir, por otoño revientan en nuestras sierras.

Fue, entonces, con la lectura de aquel libro, cuando a borbotones, a zumbidos secos, Daniel y su mujer, como la familia Orlof, volvieron a mi conciencia por entre la negrura retorcida de los callejones de mi niñez.

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Morir tiene sus días - me decía mi abuela- , sentir que se muere, amigos,  sólo un momento.

SoleVenegas.

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Un rincón para el recuerdo.

Un rincón para el recuerdo.

Estampa de mujer :  Calle Zanja (Abla)

                           

Por cuando septiembre sueña...

 

Que sí, que lo sé, calle; que ya conozco tu pequeñez, pero…, pero me hace  feliz tu silencio. Me hace  feliz tu retacico de cielo intento, brillito de  azul ,lamento; quejica que se desparrama, como tu tuerta mirada, sin casi suelo, por el firmamento.

Y me hace feliz, muy feliz, que de mis calles te hayas  hecho sueño, que te  hayas hecho entre  San Marcos y San Antón rebanadilla  de pan tierno.

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Por tu  cumpleaños, a ti, ser sin  nombre.

 

SoleVenegas

 

Un día para volar

Un día para volar

 

 

Entre bloggers´como velero

  

 

 

Despunta el día. Nuestras sierras, derretidas, despiertan perezosas del corto sueño tejiéndose de color sus faldas. La noche, adormilada aún, se recuesta gandulona en las umbrías. Nosotros, en sus lomas bajas, cernícalos, las palpamos y las palpamos como con miedo que se nos escapen en cualquier brisa de encina.

 

Abla Huertas

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SoleVenegas Venegas

Mi Primera Comunión: La Merendica.

Mi Primera Comunión: La Merendica.

Del álbum de fotos antiguas de Abla de internet   

 

En un soplo muy suave, casi un suspiro, se columpian los cigarrones con sueño de verano. Las molinetas, mientras, se detienen cansadas para respirar y mirarte; 

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... Pero los niños mas juguetones en el altar, al Jesusito Bendito, como buen niño, travieso, lo atiborraban de pan de aceite, de bizcocho, de carne membrillo, y ¡cómo no! de uvas pasas y queso.

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Abla merendica
Foto publicada en el álbum de
fotos antiguas de Abla de internet

 

A la merendica...

Al despuntar la tarde, en oleadas, con las cestas bien repletas de conejo frito metido en cartuchos de estraza para despringarlos, de jamón de paletilla recién empezada, de dulces del horno recién hechos, 

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SoleVenegas.

 

 

In Memoriam: 'A mi comadre Isabel y su hijo Paquito'

A mi comadre Isabel y su hijo Paquito

 

    Era Juan Ortiz, me decía mi abuela, tal vez, nuestro primer senderista puntonero. Abrucena era para él, sin duda, su segunda casa. Juan Ortiz, allá por los  cincuenta, se dedicaba a comerciar con el vino al por mayor y abastecía a las tabernas de los alrededores de Abla. También era muy conocido por ser un gran catador de eso, sí, de eso…, y eso le perdía. Pero Isabel, mi comadre, jaretona con mucho carácter, lo encontraba ¡ y cómo lo encontraba!

 

Abla banda
Banda de Música de Abla - Del álbum de fotos antiguas  de Abla en Internet

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    ...Pero, créeme, amigo, yo, solamente, estaba sentada y callada Junto a mi comadre Isabel y su hijo Paquito. Sólo soñaba, mientras esperaba del sueño su voz. Nada hablé, nada vi, nada escuché, nada sentí. Solamente, agazapada, aguardé al lamento soñador del ser cuando, agotado, se hace espacio vacío.

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SoleVenegas

Retazos de: Abla

Retazos de: Abla

Foto Escogida del álbum de fotos antiguas de Abla en Internet

 

...Poco a poco, iban  llegando a mí  las calles de mi pueblo llenas de voces, geranios, blancura de cal y olor a sierra.  

Allí, por abril, me decía mi abuela,  me veía, año tras año, preparando  Las Fiestas: el almidonar de enaguas, el bordar de cintas para las carreras, el sacar de baúles y arcas corbatas, blusillas, chaquetas…; el chiflar de tambores  y el redoblar de cornetas.

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Y no me mires mucho a la cara, me decía mi abuela dulcemente después de vivirme estos retazos de recuerdo. Tú, me decía, déjame tranquila en mis soportales, todo ojos, donde se cuaja la pequeñez de mi plaza. Déjame en mis Granaíllos, nostálgico amanecer, donde me bese el viento nuevo y fresco del anochecer.

 

SoleVenegas

 

 

 

 

 

 

 

 

 Eran tantas cosas, que todas, juntitas y apretadas, me han  ido llenado la vida de  recuerdo.

Los Manolos 'los barberos' de Abla

Los Manolos 'los barberos' de Abla

¿?Años  60 "El fajes" portero de fútbol de  Abla.

No es  seguro que este personaje del relato esté en la foto.

Del archivo de totos antiguas  http://www.flickr.com/photos/ablaeninternet

 

Retazos de recuerdo:

 

  Los manolos, los barberos, nubes del norte, en caoba, nos los parieron…

  En los sesenta, tal vez peor que los cincuenta, nuestras calles se llenaron de huida en busca de pan.  

 

 

Pelao en Abla

Barbería de Abla

Me decía mi abuela, que muchas veces el recuerdo se esconde del propio recuerdo. Pero que este retazo  trágico de recuerdo, sólo desea ser el sueño de una noche de invierno. Una de esas noche de febrero en la que los olivos, tercos, sólo quieren sentir el vareo, tañer de cáñamo teñido, fuego, deseo; chirriar de riscos en llanto: carrichete, calle real, paseo.

SoleVenegas.

 

 

Desde el recuerdo: 'La Enriqueta' de Abla

Texto: SoleVenegas

 01/XII/2007

Detrás de un buen hombre, no dudes, una gran mujer.

 

Este nuestro pueblo, dice mi abuela, ha estado plagado de pequeñas mujeres. Mujeres que prendieron de fuego calles, plazuelas y callejones. Mujeres que se hicieron pueblo....

… La Chachica” , “La Pipitilla” “La Remija” “ La Parrancana” “La Rola” “ La Respeta” "La Chacha juana" "La perdía"....

 

Es mi pueblo, me mira nostálgica mi abuela , pequeñico, repleto de diminutos personajes que lo han hecho más pequeño aún, si cabe.

 

Es mi pueblo, como debe ser un pueblo…. Dejemos lo grande para los grandes...

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  Texto: SoleVenegas

 

Abla Enriqueta
Enriqueta, junto a senderistas del Club ’Los Puntones’

 

La Remija de Abla

Retazos de Sanantón: Callejón de la Amargura

"La Remija"

Desde donde tú sólo sabes, desde donde sólo tú has estado, Sé, que en hilillos se han ido vaciando tus esperanzas, aun sabiendo que nunca llegarían más allá.

...

...

...

 Me decía mi abuela, que la Remija llenaba las calles de pandereta y chirigota, pero que fue una triste mujer, que vivió y murio su ebria soledad desesperadamente sola.

SoleVenegas

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! Feliz Navidad desde Abla !

Belen Abla

 

Abla, 25 deNavidad 07

 

 

 

anoche estuve por allí...

 

 

 

... Y José, muertico de frío, moqueaba.

 

 

María, complacida, con su áspera enagua, limpiaba los carrillos del niño pringados de beso, beso de aceite, de miel y queso.

 

 

... Y los pastorcicos, ratoncicos,

se limpiaban el sudor con el rabo del burro

que tranquilo y tumbado daba calor al pesebre

y a un niño, ni blanco, ni negro, ni rubio.

 

 

 

¡ Qué no!

¡ Qué no!

 

 

que nos dejémonos de engaños,

que allí todo era sólo eso...

eso, pringado de amor...,

amor pringado de aceite, coliflor y queso...

 

 

 ................

 

Me dice mi abuela, abulenses, que repartamos felicidad a todo siempre y con lentitud, como queriendo que nos dure eternidades....
SoleVenegas

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